Tímida e imperceptiblemente, Zaragoza va despertando de su eterno sopor: Nuevos locales y nuevos negocios, a la altura de otras capitales europeas, van apareciendo en tierras mañas.
¿Serán estos los brotes verdes de los que hablaba «aquel»?
Tímida e imperceptiblemente, Zaragoza va despertando de su eterno sopor: Nuevos locales y nuevos negocios, a la altura de otras capitales europeas, van apareciendo en tierras mañas.
¿Serán estos los brotes verdes de los que hablaba «aquel»?